Del blog Partido de Izquierda Erótica, nos cuenta sobre la Conferencia que pronunció la escritora Gioconda Belli (Nicaragua), en la Universidad de Harvard el 22 de Abril, 2011.
"La economía ha sido, hasta ahora, la medida de todas las cosas. Justo es inferir que no se puede ser feliz con hambre, sin techo, sin la esperanza de un futuro libre de miseria. Pero la miseria no es todo. “No sólo de pan vive el hombre”, (ni la mujer!),¿es que existe la felicidad sin amor, sin cuido?
Hasta hoy, las construcciones paradigmáticas carecen del análisis de esa dimensión fundamental de la existencia:el eros, la sexualidad.
Los hombres construyeron una racionalidad basada en la abstracción , en la macro-visión. Esa ha sido su importante contribución a la política y a la ciencias sociales. Pero esa visión ha demostrado limitaciones fundamentales, pues separa la esfera pública de la esfera privada, esa donde nos reproducimos, donde ejercemos el “amor” como fuerza fundamental de la especie para hacerse y rehacerse a sì misma. Se estudia el trabajo, la economía, pero las relaciones socio-sexuales y el peso que tienen en las formaciones sociales no son objeto del mismo nivel de análisis. En esa dimensión estamos solos, dejamos de formar una comunidad, dejamos de ser un mundo interrelacionado e inter-conectado, para habitar y enfrentar, en soledad, decisiones cuya trascendencia al final deciden nuestra felicidad o infortunio."
"La economía ha sido, hasta ahora, la medida de todas las cosas. Justo es inferir que no se puede ser feliz con hambre, sin techo, sin la esperanza de un futuro libre de miseria. Pero la miseria no es todo. “No sólo de pan vive el hombre”, (ni la mujer!),¿es que existe la felicidad sin amor, sin cuido?
Hasta hoy, las construcciones paradigmáticas carecen del análisis de esa dimensión fundamental de la existencia:el eros, la sexualidad.
Los hombres construyeron una racionalidad basada en la abstracción , en la macro-visión. Esa ha sido su importante contribución a la política y a la ciencias sociales. Pero esa visión ha demostrado limitaciones fundamentales, pues separa la esfera pública de la esfera privada, esa donde nos reproducimos, donde ejercemos el “amor” como fuerza fundamental de la especie para hacerse y rehacerse a sì misma. Se estudia el trabajo, la economía, pero las relaciones socio-sexuales y el peso que tienen en las formaciones sociales no son objeto del mismo nivel de análisis. En esa dimensión estamos solos, dejamos de formar una comunidad, dejamos de ser un mundo interrelacionado e inter-conectado, para habitar y enfrentar, en soledad, decisiones cuya trascendencia al final deciden nuestra felicidad o infortunio."
Es curioso, por ejemplo, que vayamos a la escuela y estudiemos fìsica, matemáticas, química, saberes que, a menos que nos dediquemos a los mismos, olvidamos; y que no exista un curriculum que nos enseñe el auto-conocimiento o que nos prepare para la misión fundamental de cuidar y formar a esos hijos con los que contribuiremos a la elemental tarea de reproducir la especie y cuidar la supervivencia de nuestro planeta. ¿Cómo es posible que, en un siglo XXI donde la mujer ha demostrado enormes capacidades administrativas, intelectuales y prácticas, todavía se penalice la maternidad? Que todavía la mujer que decida ser madre tenga que enfrentar, no sólo la realidad de que puede perder el trabajo o las promociones que se merece, sino que –a falta de una red social adecuada que le ayude a cuidar a los hijos adecuadamente- tendrá que abandonar el disfrute de su pleno potencial y encerrarse a cambiar pañales y hablar en “baby talk” por muchos años? ¿Cómo es posible que la sociedad en su conjunto no se aboque a proveer un remedio para esta situación? ¿Cómo se explica que las empresas no tengan guarderías adecuadas, que el Estado no exija que la sociedad atienda la familia y designe la maternidad como un rol que compete a hombres y mujeres por igual?
¿Cómo entender la falta de soluciones y alternativas para las mujeres que, con su fertilidad, contribuyen a la esencial reproducción, formación y cuido de la especie, con una capacidad de auto-negación y sacrificio que, desafortunadamente la sociedad explota y utiliza en prejuicio de ella misma?
Se habla de educación, pero está demostrado que las mujeres más educadas optan por no reproducirse. Allí están las estadísticas de España, Italia, Alemania……Y no se reproducen porque hacerlo significa sacrificar su potencial. No es sólo una cuestión de dinero, es una cuestión de calidad de vida, del derecho que todos tenemos a eso que llamaba Aristóteles “actualización”, “realización”, y que, por la forma en que está organizada actualmente la sociedad –a partir de una perspectiva MASCULINA- es incompatible, a menos que se tenga mucho dinero, con las funciones que demanda el cuido y formación de cada nuevo ser humano.
Los paradigmas formulados hasta ahora por los hombres, asumen para la mujer un rol absolutamente utilitario. Las concepciones sociales actuales contienen de una manera no explícita la acumulación de un valor intangible que no se ha valorado, ni económica, ni laboralmente: este valor es el compromiso que adquiere la mujer de amar y SACRIFICARSE para que exista la familia. Pero ese auto-sacrificio es absolutamente contraproducente y por eso es necesario que las mujeres y hombres ilustrados modernos nos planteemos la formulación de un NUEVO PARADIGMA que se plantee una visión integral del desarrollo humano, y que brinde a la vida privada las condiciones para que las familias puedan existir bajo normas de reciprocidad y no sostenidas sobre el trabajo femenino y la auto-negación, ya sea de las madres, ya sea de las mujeres que las sustituyen. Y sobra decir que los padres, negados de esta experiencia familiar, también sufren de un vacío elemental en su experiencia humana; un vacío que cada vez más hombres resienten y que, estoy convencida, conduce a que la mayor parte de los procesos polìticos en el mundo carezcan de consideraciones esenciales para el mejoramiento humano y ético de la especie en su conjunto. "